Enfermedad de Lyme en perros: causas, síntomas y tratamiento

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La enfermedad de Lyme (o borreliosis) es una infección bacteriana transmitida por picaduras de garrapatas

En los perros, el patógeno responsable de la enfermedad de Lyme (Borrelia burgdorferi) causa sintomatologías muy variables en la piel, las articulaciones, el sistema nervioso y en los órganos internos (corazón y, en menor medida, en los riñones y el hígado). En muchos casos, la borreliosis canina puede tratarse eficazmente con antibióticos específicos. Sin embargo, el diagnóstico no siempre es fácil, ya que la enfermedad en el perro con frecuencia tiene una evolución poco reconocible.

Enfermedad de Lyme en perros: causas y métodos de transmisión

Agente patógeno:

  • La enfermedad de Lyme es causada por una espiroqueta, llamada Borrelia burgdorferi. Esta bacteria es patógena para perros y otros animales, incluidos los humanos.
  • En nuestro país, la infección también puede ser transmitida por otras especies y genotipos de Borrelia, como la Borrelia afzeli y la Borrelia garinii, cuya patogenicidad para el perro aún es motivo de discusión.
  • Los huéspedes naturales de Borrelia son pequeños roedores salvajes, que constituyen los principales depósitos de la infección; el perro representa, como el hombre, un huésped ocasional.

Vector

  • En nuestro país, la enfermedad de Lyme es transmitida principalmente por garrapatas Ixodes ricinus, que encuentran su hábitat natural principalmente en los bosques y en los entornos rurales.
  • Estos artrópodos transmiten el patógeno responsable de la enfermedad (Borrelia burgdorferi) al perro durante la mordedura necesaria para alimentarse de sangre.
  • Posteriormente, las bacterias penetradas por la piel del huésped se transportan a los ganglios linfáticos regionales y se diseminan por todo el cuerpo.

Enfermedad de Lyme en perros: distribución

La enfermedad de Lyme en perros se ha descrito en algunas áreas de los Estados Unidos y Europa Central, pero también está presente en diferentes regiones de nuestro país. En España, México, Argentina, Colombia o en Chile, el hábitat a mayor riesgo corresponde al de las garrapatas ixodes ricinus, es decir, márgenes de los bosques, llanuras y arbustos con alta humedad.

Enfermedad de Lyme en perros: síntomas

La borreliosis en perros es una enfermedad multisistémica que ocurre en nuestros amigos con una gran variabilidad. Por lo general, la primera manifestación es una erupción cutánea transitoria, que se desarrolla alrededor del sitio de la picadura infectante. También reportado en humanos, este signo es lamentablemente difícil de detectar en los perros.

Después de un período de incubación bastante largo (dos a cinco meses), pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Fiebre alta (a veces, intermitente);
  • Dolores musculares;
  • Cojera (una o más extremidades involucradas);
  • Disminución del apetito;
  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos periféricos;
  • Letargo;
  • Fatiga;
  • Malestar general.

Con el tiempo, el perro manifiesta dolor en las articulaciones y, a menudo, se puede observar hinchazón bilateral en el carpo, el codo, el tarso y la rodilla. Característicamente, la cojera se resuelve espontáneamente después de 3-4 días, luego reaparece cada 2-4 semanas, al menos 2-3 veces.

En los perros, los problemas musculares y la inflamación articular pueden complicarse en poliartritis, un signo bastante típico de la enfermedad de Lyme.

Si no se trata, la borreliosis en perros, también puede afectar el hígado y los riñones, además de causar trastornos neurológicos y cardíacos, incluso con secuelas crónicas graves.

Cabe señalar, que los perros pueden infectarse, pero no siempre desarrollan signos evidentes, o pueden mostrar síntomas completamente inespecíficos, es decir no indicativos de una enfermedad en particular.

Enfermedad de Lyme en perros: diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Lyme se basa en la combinación de antecedentes médicos (evaluación de la posible exposición del perro a las garrapatas en los meses anteriores al inicio de los síntomas), el encontrar manifestaciones típicas y la ejecución de pruebas serológicas (método ELISA e inmunotransferencia occidental), de las cuales puede emerger la positividad del animal con respecto a la infección.

Los anticuerpos anti-Borrelia burgdorferi aparecen 4-6 semanas después de la picadura infecciosa y pueden persistir durante años, tanto en animales curados espontáneamente como en aquellos tratados con antibióticos.

No se informan cambios hematológicos o hematoquímicos indicativos de la enfermedad de Lyme en el perro, pero el líquido articular y la orina pueden mostrar signos de inflamación. Después del daño glomerular, puede ocurrir proteinuria.

Enfermedad de Lyme en perros: tratamiento

Si se identifica y trata precozmente, la enfermedad de Lyme en perros generalmente tiene un buen pronóstico.

Durante la fase aguda, el tratamiento de la borreliosis implica la administración de antibióticos (como doxiciclina, amoxicilina y azitromicina) durante al menos tres semanas.

El veterinario también puede indicar tratamientos específicos (por ejemplo, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos) para favorecer la desaparición completa de los síntomas.

Enfermedad de Lyme en perros: vacunación y otras formas de prevención

  • En cuanto a la prevención de la enfermedad de Lyme canina, es posible someter al perro a la vacunación. Sin embargo, es necesario recordar que esta forma de protección no es absoluta en nuestro territorio, en virtud de la presencia de diferentes especies y genotipos de Borrelia.
  • En cualquier caso, son posibles diferentes intervenciones preventivas con respecto a los vectores. En primer lugar, los perros deben ser tratados contra las garrapatas antes del comienzo de la temporada de riesgo, con productos tópicos que contengan repelente y de otros tipos prescritos por el veterinario. Este criterio debe repetirse durante todo el período de riesgo.
  • Después de haber frecuentado las áreas rurales y boscosas, debes inspeccionar a tu perro y posiblemente quitar las garrapatas lo antes posible, teniendo cuidado de no dejar el aparato bucal en la piel de la mascota. Las áreas del cuerpo preferidas por este parásito para alimentarse de sangre son la ingle, las axilas, la cabeza y el pecho.