Enseñar a un perro a hacerse el muerto con el comando “pum” o “bang”

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Enseñarle a un perro a hacerse el muerto, nuestros consejos

Si tienes un perro y te agrada pasar tiempo con él jugando o aprendiendo nuevos comandos, sin duda hay un ejercicio divertido para ambos que puedes enseñarle fácilmente: este es el comando “muerto”.

Todos sabemos que los perros son inteligentes, y también disciplinados si están bien adiestrados, pero existen algunas razas de perros que sobresalen sobre otras en términos de obediencia y habilidad, como el Border Collie, el Pastor Alemán y el Golden Retriever. Si tu perro es uno de ellos, es muy probable que el adiestramiento dé excelentes resultados en poco tiempo.

En cambio, si tu perro pertenece a una de esas razas más tercas y/o perezosas, como el Beagle, los Galgos o los Bulldogs y molosos en general, seguramente tendrás que sudar un poco más para conseguir el resultado deseado. De hecho, estos últimos, son más difíciles de adiestrar y por lo tanto, una vez que hayas completado y dominado el ejercicio, no esperes a que tu perro se haga el muerto diez veces seguidas, porque, al tener un carácter más obstinado e indiferente, es probable que todo su entusiasmo se agote fácilmente al repetir varias veces esta actividad.

Cómo enseñarle a tu perro un nuevo comando

Al principio, es mejor enseñarle a tu amigo de cuatro patas el nuevo comando en un entorno familiar y que sea seguro para él, como por ejemplo dentro del hogar; luego, con el pasar del tiempo y con el progreso del aprendizaje se puede retomar el mismo ejercicio en otras circunstancias, incluso en presencia de distracciones, como podría ser en un parque.

Además, si tienes un perro particularmente activo, un buen consejo es dejarlo jugar y desahogarse durante 10-20 minutos (según el perro) antes de iniciar el nuevo adiestramiento, para que no se distraiga y mantenga la concentración.

Recuerda que cuando le enseñas a tu perro una nueva orden o ejercicio, él no sabe lo que le estás preguntando y no tiene idea de lo que quieres de él. Por lo tanto es importante armarse de mucha paciencia, según también la velocidad de aprendizaje de tu perro, debes mantener siempre la calma y tener a mano croquetas o algo sabroso que le agrade (los llamados “premios”); estos no tienen por qué ser necesariamente sus alimentos favoritos, basta un juego u objeto que sea muy apreciado por tu perro y por lo tanto que activen en él el deseo de ser conseguidos a toda costa.

Además, cuando recompenses a tu perro con un premio, refuerza la recompensa agregando felicitaciones con una voz acogedora, ya que son siempre muy apreciadas. Para todos los comandos y ejercicios que le enseñes a tu amigo de cuatro patas, se aplica el mismo principio básico: para que tu perro entienda lo que le estás pidiendo, debes tener un premio en la mano con el puño cerrado y hacer que huela el premio, entonces dirigir sus movimientos hacia los comportamientos que quieres que aprenda.

Cuando el perro satisfaga tu pedido, le das el premio como recompensa, asociando también un comando de voz, según el tipo de ejercicio. Recuerda no exagerar ni con los premios ni con la duración del adiestramiento: ¡para el perro (y para ti también) debe seguir siendo una actividad lúdica que no requiera de mucho esfuerzo!

Enseñar a un perro a hacerse el muerto paso a paso

Es bueno recordar que el perro no ve ningún acto violento en este comando, para él es simplemente un juego divertido donde poder ganar una sabrosa recompensa. Además, el objetivo final de todas las actividades que hagas con tu perro y todos los comandos y ejercicios que le enseñes, es crear un vínculo y fortalecer vuestra relación.

En este ejercicio, debes comenzar desde la posición sentado o tumbado, pero veamos en qué consiste este ejercicio paso a paso:

  1. Primero, es más fácil si al principio estás sentado o arrodillado de modo que tu perro esté frente a ti; con el comando sentado o tumbado, haz que se siente o se acueste en el suelo; ahora, toma un sabroso premio y cierra la mano, dejando al perro la oportunidad de oler el premio mostrándole el puño cerca del hocico.
  2. En este punto, mueve la mano y el brazo hacia la derecha o hacia la izquierda y detente tan pronto como el perro esté acostado de lado y dale el merecido premio. Si no lo logras, existe un truco muy sencillo: debes ser capaz de trabajar correctamente con la cabeza del perro, es decir, la punta de su nariz debe apuntar a un área ubicada aproximadamente a un tercio del cuerpo del perro (en el costado, después de las patas delanteras). De esta manera, el perro pierde el equilibrio porque ya no puede girar sobre su codo externo y se encontrará tendido en el suelo de costado.
  3. Después de algunas repeticiones, puede introducir la señal de voz, diciéndole “muerto” al final del ejercicio, para comenzar a familiarizarlo con el comando.

Ahora, puedes hacerle repetir esta pequeña tarea recompensándolo solo al final del ejercicio, colocando el premio en el suelo cerca del hocico: de esta forma, el perro comerá su recompensa cuando aún esté en la posición de acostado sobre un lado.

Posteriormente, es importante comenzar a recompensar al perro solo una vez de cada dos, una de cada tres, hasta recompensarlo raramente y “al azar”, para mantener alta su atención y no aburrirlo; esta práctica es fundamental para “desatar” al perro de la recompensa, de lo contrario podría suceder que el perro se niegue a realizar o a completar el ejercicio si no hay recompensa.

Además, recuerda no recompensarlo si falla el ejercicio, de lo contrario simplemente lo confundirás y tus solicitudes no le parecerán claras.

Una variación divertida del comando muerto: el comando BANG

Existe una variante aún más divertida de este ejercicio, que consiste en usar el comando “muerto” mientras formas un arma con las manos (índice, dedo medio y pulgar en alto) como si quisieras dispararle al perro.

Para ello, bastará con repetir los pasos del ejercicio anterior con la única diferencia de utilizar la mano en forma de pistola, y después de algunas repeticiones de este ejercicio, puedes introducir la señal vocal, “bang” o “pum” en lugar de “muerto”, combinándola con el gesto de la mano.

Existen algunas variaciones de este ejercicio: por ejemplo, después de que el perro haya aprendido correctamente el ejercicio anterior, puedes complicarlo aún más intentando a que realice los mismos pasos mientras está de pie, para que la escena sea más “realista”. O una alternativa más es enseñarle previamente el comando “manos arriba”, para que levanten sus patas delanteras del suelo y permanezcan inmóviles sobre sus patas traseras: puedes realizar el ejercicio “bang” desde este punto, pretendiendo dispararle.

Evidentemente, de esta forma la escena es más divertida, pero también es más compleja, así que recuerda siempre proceder paso a paso con los ejercicios. Es importante recordar que, antes de pasar al siguiente paso, el perro debe haber aprendido bien los comandos y pasos anteriores; en la práctica, si el perro realiza correctamente el ejercicio 9 de cada 10 veces, significa que ha asimilado bien ese comando y que puedes continuar con la enseñanza.

No te desanimes si tu perro no aprende rápidamente el ejercicio o no está particularmente atento: lleva tiempo para que comprenda lo que le estás pidiendo. Sigue intentándolo y no te rindas hasta que el perro haya aprendido el ejercicio correctamente.

En conclusión, a la hora de adiestrar a tu perro, la palabra clave es siempre una: diviértete (con él). Si tienes más dudas, puedes consultar a un profesional cerca de tu casa, que te brindará una buena atención y responderá a todas tus preguntas.

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