Enseñarle a un perro a venir: todos los consejos

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Cómo enseñarle a mi perro a obedecer cuando lo llamo

¿Lo llamas y te ignora? En este artículo vamos a conocer cómo enseñar a un perro a venir cuando se le llama. Cualquiera que tenga un perro quisiera que su amigo de cuatro patas responda perfectamente cuando se le llama, que no se distraiga por la situación y que vuelva corriendo tan pronto como escuche la voz de su dueño.

Desafortunadamente, las cosas a menudo no van por ese camino y, en la realidad, a muchos perros nunca se les deja libres porque no vuelven cuando se les llama. Tener el control del perro es esencial para poder enfrentar todas las situaciones predecibles o impredecibles que puedan suceder durante la vida de todos los días.

Enseñar a un perro a venir cuando se le llama: la importancia del control

Por control total se entiende lograr interrumpir todas las acciones que el perro esté llevando a cabo en cualquier momento, y tener su atención para ejecutar el comando que se le dará inmediatamente después. Esta condición se logra rara vez por parte de los dueños y es por esta razón que a menudo surgen problemas de comportamiento que son difíciles de resolver.

Un control es tanto más efectivo cuanto más profunda es la confianza y el respeto que el perro tiene hacia su dueño. La confianza y el respeto no se nos deben, deben conquistarse día tras día, son condiciones que surgen y se fijan durante la vida diaria con coherencia en los comportamientos y en la simplicidad del lenguaje.

Enseñar a un perro a venir cuando se le llama: condiciones necesarias

  1. La relación perro/dueño debe ser correcta y funcional para ambos.
  2. El perro debe estar bien socializado tanto con personas como con otros perros.
  3. Es importante que se haya hecho, en la fase sensible del crecimiento, una exposición a lugares, situaciones, ruidos y olores, lo más diferentes posible, para que el perro esté acostumbrado a cualquier tipo de perturbación ambiental.

La enseñanza práctica de la “llamada” debe llevarse a cabo utilizando técnicas educativas que mantengan alta la motivación del perro para volver al adiestrador. Como el perro aprende fácilmente por asociación, intentaremos que asocie la llamada con algo extremadamente agradable para él.

Enseñar a un perro a venir cuando se le llama: fases de trabajo

  • Comencemos por la situación más fácil. Cuando el perro no está demasiado distraído, llamémosle por su nombre con una voz acogedora, animándolo a que venga hacia nosotros;
  • Usemos la palabra “ven”, “aquí” o incluso un silbato (más audible en la distancia) y recordemos usar también señales corporales: como agacharse en el suelo y aplaudir para atraer su atención;
  • Tan pronto como llegue, acariciémoslo y le haremos ver el premio, que tendremos en la mano entre las piernas, para que cuando llegue “entre” hacia nosotros, y con la otra mano agarremos suavemente el chaleco del perro, o si no lo tiene agarremos de su piel suavemente, mientras él come. De esta manera percibirá nuestro toque y se acostumbrará a la idea de ser enganchado nuevamente a la correa;
  • Déjalo libre nuevamente y repite;
  • Si no regresa, podemos movernos mientras lo llamamos, así sentirá que nos estamos moviendo y se apurará; lo mismo vale si caminamos de espaldas a él;
  • Intentamos situaciones más difíciles;
  • Hagámoslo en diferentes contextos.

Inicialmente llevaremos a nuestro amigo a un entorno conocido pero no demasiado rico en estímulos, evitando los lugares que frecuenta diariamente, como su propio jardín, etc. Durante unos minutos, déjelo tranquilo y libre para satisfacer su curiosidad, cuando el perro participe en cualquier acción en la que no estés involucrado, llámalo como se explicó anteriormente.

Tres son los tipos de gratificación que podemos darle a nuestro perro: comida, juego y contacto físico. La comida es generalmente la que ocupa el primer lugar, pero lo importante es darle a nuestro amigo lo que él considera lo más deseable. Es esencial no llamar al perro mostrándole el premio, así evitarás adicciones peligrosas.

Enseñar a un perro a venir cuando se le llama: las cosas que se deben y no se deben hacer

Dado que la motivación y el interés hacia nosotros siempre deben permanecer en niveles muy altos, con frecuencia debemos cambiar el tipo de gratificación, sin dejar de que sea apetecible para él. De esta manera nos aseguraremos de que nunca seremos predecibles para nuestro perro. En otras palabras: si siempre uso su comida favorita como gratificación, inevitablemente la motivación disminuirá con el tiempo, y a su vez el perro sabrá qué esperar de nosotros, por lo que luego en una situación muy interesante para él, como la presencia de otros perros, podría elegir ignorar nuestra llamada por completo. Por el contrario, la imposición de la variabilidad en los premios es un factor que ayuda a mantener la curiosidad y la motivación del perro hacia el dueño siempre muy altas en el tiempo.

Otro elemento a tener en cuenta es el factor tiempo, de hecho, no debemos excederlo en el adiestramiento: piensa que, una o dos llamadas no consecutivas por día son más que suficientes para enseñarle al perro a responder perfectamente a la llamada.

Enseñarle al perro a volver: asociación con algo desagradable

También existe la posibilidad remota de que tu perro haya asociado el recuerdo de la llamada con algo desagradable. Por ejemplo, es común la situación en la que llevas a tu amigo de cuatro patas al parque, lo dejas libre para jugar con sus compañeros, olfatear donde quiera, así como para disfrutar del juego de devolver la pelota u otra cosa. Y es aquí que finalmente lo llamas porque ha llegado el momento de irse a casa. ¿Y él en este momento que hace? ¡No viene!

De hecho, su comportamiento es absolutamente coherente y predecible, ya que ha asociado el recuerdo de la llamada con el final de su diversión. ¿Qué puede empujarlo, de hecho, a renunciar a una situación altamente motivadora, como el divertirse libremente en el parque para pasar a una decididamente menos gratificante, como la de volver a su casa a la correa?

Convéncelo a que te alcance pronunciando la palabra que has establecido con un tono autoritario, cuando te haya alcanzado debes darle el premio, gratifícalo con bocados o caricias, luego ponle su chaleco para perros, refuerza con el “bien” y aléjate invitándolo a seguirte, repitiendo el ejercicio de vez en cuando, dejándolo libre para volver a divertirse. De hecho, la ejecución de la orden no debe ser soportada por el perro, sino ejecutada con alegría por ser necesaria y agradable. En poco tiempo, el perro tendrá una concepción diferente de la llamada, por lo que habremos corregido una asociación mental que no deseábamos.

Si tienes más dudas, puedes consultar a un profesional cerca de tu casa, que te brindará una buena atención y responderá a todas tus preguntas.

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