Higiene del perro, no solo es bañarlo

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Consejos para la higiene del perro en todas las partes de su cuerpo

El cuidado y la higiene del perro son muy importantes para su salud. Pero mantener al perro limpio no solo significa lavar al perro: hay muchas otras operaciones de higiene diarias y periódicas que no deben descuidarse. Veamos cuáles son y cómo se deben limpiar o lavar.

Higiene del perro: el pelo

En primer lugar, el pelo del perro debe ser cepillado adecuadamente: para hacerlo, es necesario usar un cepillo o peine especialmente para nuestros amigos de cuatro patas, preferiblemente con dientes grandes, ya que evitarán tirar y dañar el pelo, lo que obviamente sería molesto y doloroso para nuestro amigo.

Esta operación de higiene del perro debe repetirse con frecuencia, incluso todos los días, especialmente para razas de perros de pelo largo o mediano con una capa inferior de pelo abundante; de esta manera eliminarás el pelo muerto, además de los residuos de suciedad depositados y también tendrás la oportunidad de controlar la salud de la piel del animal, observando la presencia de parásitos.

Además, evitarás encontrar en la casa bolas de pelo que han caído naturalmente, especialmente en la temporada de muda (dos veces al año, en primavera y otoño).

Si notas la presencia de nudos en el pelo, común en algunas razas de perros como el Shih Tzu, será apropiado cortarlos con unas tijeras comunes si son pocos, mientras que si el pelaje está muy enredado, convendrá llevarlo al “peluquero”.

Higiene del perro: los genitales

Un área igualmente importante en la higiene del perro son las partes íntimas: a menudo nuestros amigos de cuatro patas tienden a lamerse. De esta manera se “limpian” con saliva, pero corren el riesgo de ingerir cualquier bacteria presente en la orina y en las heces, con la posibilidad de contraer infecciones.

Para mantener limpias las partes privadas del perro, es suficiente usar toallitas desinfectantes, limpiando suavemente las áreas interesadas todos los días.

Higiene del perro: el oído

No se debe pasar por alto la limpieza del oído: es muy probable que los perros desarrollen otitis y otras infecciones, por lo que es importante mantener la aurícula limpia.

Para hacer esto, necesitas un trozo de gasa estéril o una almohadilla de algodón (las utilizadas para quitarse el maquillaje) humedecidas con un poco de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), prestando atención a apretarlas para escurrir el sobrante de líquido; luego, limpia suavemente la oreja sin profundizar demasiado para evitar el riesgo de daños, pero intenta eliminar todas las secreciones e impurezas.

Es bueno repetir esta operación de higiene del perro al menos cada diez días aproximadamente. Es mejor no usar bolas de algodón o trozos de tela que puedan dejar residuos o hilos que, al depositarse dentro de la oreja, podrían causarle una inflamación.

Higiene del perro: los ojos

En la higiene del perro, los ojos no deben descuidarse: a menudo, cuando nuestro amigo se despierta o, por ejemplo, después de un viaje en automóvil con la ventana abierta, nuestros cuatro patas tienden a lagrimear y a producir algunas secreciones. Solo retíralas, según la necesidad, siempre con una gasa o un algodón humedecido con agua o con soluciones oftálmicas especiales, también le puedes pasar una gasa mojada y luego escurrida con té de manzanilla (camomila), esto no solo limpia sino desinflama si el perro tiene el lagrimal obstruido.

Higiene del perro: las patas

Las patas del perro, aunque sean una de las partes del cuerpo aparentemente menos delicada, deben ser controladas: en particular, es bueno observar de vez en cuando que, después del paseo por la calle, pero especialmente luego de una caminada en el bosque, no se han atascado en el centro de sus almohadillas plantares, residuos de suciedad o cuerpos extraños (como piezas de ramitas) y, si es necesario, elimínalas.

Higiene del perro: las uñas

Merece un apartado especial el corte de uñas del perro: es especialmente necesario para los perros domésticos, que viven en el apartamento y que, si no hacen suficiente ejercicio, no tienen forma de “limarlas”.

Esto hace que las uñas crezcan excesivamente, evitando que el perro apoye la pata correctamente en el suelo y, a veces, hasta causando dolor, o causar que resbalen, especialmente en el apartamento, donde las puntas de los dedos no apoyan y se agarran bien en los pisos pulidos.

Cuando escuchamos que al caminar por la casa el perro hace ese extraño tictac, significa que las uñas son demasiado largas. Para asegurarse de que las uñas del perro mantengan el tamaño correcto, puedes hacer con el perro caminatas largas y frecuentes o cortarlas con las tenazas o tijeras adecuadas que se venden en todas las tiendas de mascotas, y que tendrás que elegir en función del tamaño del perro.

Esta operación de higiene es más delicada en algunas razas de perros, como el Pastor Alemán o el Caniche porque, al tener las uñas completamente negras, no es fácil comprender hasta qué punto las uñas deben cortarse y corres el riesgo de tocar los nervios y vasos sanguíneos internos, causando dolor y sangrado.

Por lo tanto, es recomendable, en cualquier caso, cortar una pequeña porción de uña a la vez, para asegurarse de no lastimar al animal. Si realmente no tienes ganas de hacerlo o tienes miedo de errar, acude a un buen “peluquero” o a tu veterinario de confianza.

Si tienes más dudas, puedes consultar a un profesional cerca de tu casa, que te brindará una buena atención y responderá a todas tus preguntas.

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