Legg–Calvè–Perthes en perros: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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Veamos de que trata la enfermedad de Legg–Calvè–Perthes en perros

La necrosis aséptica o avascular de la cabeza del fémur es una condición patológica conocida desde hace mucho tiempo en la medicina veterinaria, Se caracteriza por una isquemia local, no inflamatoria, seguida de una deformación de grado variable de la cabeza y el cuello del fémur.

¿Qué es la necrosis aséptica o avascular?

La necrosis aséptica o avascular de la cabeza del fémur, también conocida como enfermedad de Legg–Calvè–Perthes, es una condición patológica que se caracteriza por una isquemia local seguida de una deformación variable de la cabeza y el cuello del fémur.

La fase inicial de la patología se caracteriza por la necrosis de las trabéculas de la cabeza femoral, seguida de la llamada fase de fragmentación (cuando la carga de la cadera afectada, provoca el colapso de la epífisis femoral y, secundariamente, el engrosamiento y la formación de grietas sobre la superficie articular).

Puede ocurrir una destrucción del cartílago de crecimiento, así como el engrosamiento trabecular y necrosis a nivel de la metáfisis. Durante la fase de revascularización epifisaria y metafisaria, se forma un nuevo tejido óseo. Por lo tanto, en el proceso de reparación, la cabeza femoral estará malformada, parcial o totalmente, en proporción a la entidad de la isquemia y al colapso estructural. Además, el cuello del fémur se engrosará y se perderá la arquitectura fisaria. El resultado final es, por lo tanto, una malformación más o menos grave de la articulación coxofemoral, claramente acompañada por el desarrollo de la AO.

¿Cuál es la causa de la enfermedad de Legg–Calvè–Perthes?

Se han propuesto varias teorías para explicar la causa principal de la falta de vasculatura epifisaria como:

  • La conformación anatómica
  • El aumento de la presión dentro de la cápsula articular
  • El infarto de la cabeza del femur
  • Las influencias hormonales
  • Factores hereditarios.

Por lo tanto, la explicación podría estar más asociada a las peculiaridades anatómicas de esta área: la irrigación sanguínea de la cabeza del fémur, y por lo tanto, su nutrición, en perros que aún están en estapa de crecimiento, está garantizada solo por la presencia de los vasos epifisarios.

La vasculatura metafisaria no forma una anastomosis que exceda la fisis y, por lo tanto, no contribuye a la vascularización de la cabeza del fémur. Los vasos epifisarios recorren la superficie del cuello del fémur, externamente al hueso, pasan a través de la placa de crecimiento y penetran en el hueso para nutrir la epífisis femoral. La presencia de una sinovitis, de microtraumas repetidos o una anomalía continua de la posición de la extremidad podría determinar un aumento en la presión intraarticular, que sería suficiente para causar el colapso de las venas frágiles, inhibiendo el flujo sanguíneo.

¿Qué razas caninas son las más afectadas por esta enfermedad y a qué edad?

Los perros pequeños y de variedad toy están particularmente predispuestos. Teniendo en cuenta la fuerte predisposición de la raza, se cree que los factores hereditarios desempeñan un papel predominante en el desarrollo de la patología, y la causa genética de la enfermedad de Legg–Calvè–Perthes, podría estar en un gen autosómico recesivo. Esto ya se ha confirmado en algunas razas, como los caniches miniatura y en el West Highland white terrier.

La mayoría de los perros que son llevados al veterinario debido a esta patología, tienen menos de un año de edad.

¿Cuál es la sintomatología?

En algunos casos, especialmente al inicio, la sintomatología puede ser muy leve y esporádica, aunque generalmente existe un grado variable de cojera.

Este último puede ser crónico e intermitente, aunque en los casos más graves puede ocurrir un inicio sintomático agudo con cojera de grado IV (el animal no puede apoyar la pata en el suelo).

¿Cómo se hace el diagnóstico?

En presencia de dolor a nivel de la extremidad posterior, teniendo en cuenta los datos del tipo de raza canina y del tamaño, puede dirigir inmediatamente al médico veterinario hacia el diagnóstico correcto; En cualquier caso, para estar seguro, el veterinario, deberá realizar un examen ortopédico completo para excluir la presencia de otras patologías (como, por ejemplo, la dislocación de la rótula, la ruptura de la LCA, etc.) y hacer un diagnóstico correcto.

Tampoco debemos olvidarnos que en más del 10% de los casos la patología afecta a ambas extremidades posteriores. Durante el examen ortopédico, el signo más llamativo es el dolor cuando se palpa o toca la cadera, a menudo acompañado de atrofia del grupo muscular de la pierna. Posteriormente, es importante confirmar las sospechas, realizando un simple examen radiográfico.

En las etapas iniciales de la enfermedad generalmente hay un aumento de la densidad ósea a nivel de la epífisis de la cabeza del fémur, seguido por la presencia de signos de radiolucidez en la cabeza femoral. En etapas posteriores, las radiografías muestran un aplanamiento típico de la cabeza del fémur, además del colapso y engrosamiento del cuello femoral (que en casos más graves también puede fracturarse).

¿Cómo se cura esta enfermedad?

Hemos visto cómo la necrosis aséptica de la cabeza femoral conduce a un desarrollo progresivo de la AO a nivel de la articulación coxo-femoral. Por esta razón, aunque la enfermedad se puede tratar con un tratamiento conservador (representado principalmente por el reposo y la administración de medicamentos antiinflamatorios y analgésicos), debe mencionarse, que este enfoque es menos del 20% exitoso.

En contraste, el tratamiento quirúrgico que consiste en la ostectomía de la cabeza y cuello del fémur, es una alternativa absolutamente recomendada. Teniendo en cuenta que la patología afecta principalmente a los perros variedad toy, por lo tanto, muy ligeros, la cirugía permite la reducción de los síntomas y la buena funcionalidad de la extremidad que fue operada.

¿Hay un diagnóstico oficial?

Sí, en los centros de análisis para enfermedades esqueléticas hereditarias, así como en algunas Universidades en paises como, en México, España, Argentina, Venezuela, Uruguay, Chile, Perú y Colombia donde realizan el diagnóstico oficial de necrosis aséptica.