Otitis en el perro: ¿cómo saber si tiene una infección? causas y cura

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Uno de los problemas más frecuentes para ciertas razas caninas, veamos de que trata la otitis en perros

La otitis en el perro es un problema bastante frecuente, especialmente con respecto a ciertas razas caninas (por ejemplo, con el cocker spaniel inglés o el basset hound) que están más expuestas que otras, debido a la forma de sus orejas, largas y colgantes o con mucho pelo dentro del pabellón, una condición que facilita el transporte de sustancias extrañas (como en el caso del caniche).

Cabe señalar que cuando hablamos de otitis en perros, nos referimos a varias formas de inflamación (que también pueden complicarse con infecciones) en algunas partes de las orejas del animal.

Otitis en perros: signos y síntomas

No es difícil notar los signos y síntomas de una infección en el oído de tu perro: se rasca las orejas de forma inusual (especialmente por detrás) o puede caminar visiblemente inclinando la cabeza hacia un lado.

A veces, una otitis se puede identificar fácilmente observando la parte externa del pabellón auricular que está rojo e inflamado. Si hay una infección que la acompaña, puede aparecer material marrón oscuro o se puede sentir un olor desagradable. A veces, cuando la simple acción de sus patas no es suficiente para aliviar la picazón, el perro se tira al suelo frotando la oreja.

La otitis puede ser causada por:

  • Una exposición excesiva al polvo o al agua
  • La introducción de cuerpos extraños (partes de plantas o semillas)
  • Por contaminación de microorganismos, que pueden causar infecciones (como moho y bacterias).
  • La presencia de cerumen, o su producción excesiva, también puede ser causa de otitis.

También debe tenerse en cuenta que en algunas razas de perros, el canal auditivo es muy profundo y, en consecuencia, para darse cuenta del estado real del oído, no es suficiente investigar solo la parte visible, es decir, el pabellón auricular, simplemente girando la oreja, en el lado sin el pelo.

Además, dado que la forma de las orejas del perro es diferente de la de los seres humanos, puede ser peligroso introducir el bastoncillo de algodón clásico más allá de la parte visible.

Por estas razones, siempre es mejor que el análisis del estado interno del oído se confíe directamente al veterinario, a quien se debe dirigir una vez que se notan los primeros signos de inflamación de la parte externa.

A pesar de la posible complicación de la infección, la fiebre rara vez surge, también porque las manifestaciones clínicas de la enfermedad son tan obvias que generalmente se interviene antes de que la otitis degenere en un cuadro clínico grave.

Tipos de otitis en los perros

Exactamente como en los seres humanos, la otitis en los perros también se clasifica en tres formas distintas:

  1. otitis externa
  2. La otitis media
  3. otitis interna

Según la parte del oído que esté afectado (externo, medio o interno).

Dado que la parte del oído externo y medio son utilizados para transmitir los sonidos, la otitis de estas partes puede causar cierta pérdida de audición en el perro. El oído interno, en cambio, no solo permite la transmisión del sonido, sino también ayuda con el equilibrio, y esta es la razón por la cual las afecciones del oído interno también causan pérdida de equilibrio y percepción espacial alterada.

En casos severos, el perro tiene dificultad para caminar en línea recta y con frecuencia se golpea la cabeza. Estos síntomas son muy comunes cuando se le introduce un cuerpo extraño en el oído.

Una otitis desatendida puede degenerar en infecciones del oído interno y, por lo tanto, conducir a formas de meningitis, una enfermedad de cierta gravedad.

Otitis en perros: tratamiento

Afortunadamente, la otitis en perros es una afección que puede ser tratada fácilmente, pero los primeros síntomas no deben ser desatendidos y el tratamiento es más efectivo cuanto antes.

En el caso de inflamaciones simples, es posible intervenir con productos (loción o gotas) para limpiar el oído externo con un pañuelo de papel o un bastoncillo de algodón, siempre teniendo cuidado de no ir demasiado lejos, sino más bien estar en la parte externa. Estos productos pueden estar elaborados a base de ácido acetilsalicílico o cortisona.

Si el veterinario confirma la presencia de una infección, se interviene con la administración de antibiótico y cortisona, siempre en forma de gotas (en las que ambos ingredientes activos están presentes simultáneamente) para aplicarse en el oído.

El método de administración es fundamental para erradicar una otitis: se debe tener cuidado de administrar las gotas durante un cierto número de días consecutivos (posiblemente siempre al mismo tiempo, generalmente una vez al día) ya que en los tratamientos con antibióticos es esencial no suspender demasiado temprano el tratamiento y debe ser suministrado continuamente para asegurarse de que se ha eliminado la infección y no ha causado una posible resistencia.

Si los antibióticos no tienen efecto

En caso que el tratamiento con antibióticos parezca no tener efecto, se debe consultar nuevamente al veterinario en busca del antibiótico más efectivo, cuya elección puede variar dependiendo del microorganismo responsable de la infección.

Al aplicar las gotas, asegúrate de que la preparación llegue a la parte profunda del oído: por lo tanto, la oreja debe sostenerse verticalmente para que, al usar la fuerza de la gravedad, el líquido caiga dentro, deslizándose hacia abajo: como se mencionó antes, el canal auditivo puede tener una longitud de unos centímetros y si el antibiótico se detiene en la mitad, la infección es posible que no se erradique por completo, dando lugar a posibles recaídas.

Otitis en el perro: cómo prevenirla

Para prevenir la otitis o evitar una recaída, es esencial prestar atención al perro para identificar inmediatamente los primeros signos y síntomas. Además, especialmente en las razas predispuestas, es recomendable realizar una limpieza diaria del pabellón exterior de las orejas para que estén siempre limpias y secas.

La limpieza se puede hacer con una gasa o un bastoncillo de algodón seco o empapado con soluciones detergentes que se venden en farmacias o en tiendas de mascotas.

Cuando se lava al perro siempre es recomendable, secarle primero las orejas, evitando la mayor cantidad de agua posible o que permanezcan húmedas durante mucho tiempo. Incluso en el caso de una producción excesiva de cera, el lavado y el secado son esenciales (este último se puede hacer con un material altamente absorbente).

Si tienes una raza predispuesta a la otitis, es esencial acostumbrar al perro a que le limpies las orejas (¡sin esperar a que se enferme!). Especialmente comenzando cuando es un cachorro, y realizando este procedimiento gradualmente como si fuera un juego. De esta manera, será menos dificultoso curar una otitis si se presenta.