Perro obeso: consecuencias, problemas y dieta

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Ser un perro gordo no es solo un problema estético, sino que puede causar principalmente problemas de salud importantes

Perro obeso: un fenómeno creciente, el número de perros gordos aumenta constantemente, tanto que en algunos países europeos como Américanos, alcanza el 50% de la población canina. En nuestras opulentas sociedades occidentales, el sobrepeso y la obesidad se han convertido en una verdadera “plaga social”, y esto se aplica no solo a nosotros como seres humanos, sino también a nuestros amigos de cuatro patas.

Muy a menudo, y por supuesto, el estilo de vida incorrecto que llevamos también afecta y se refleja en nuestro amado “peludo”.

Se considera que un perro tiene sobrepeso cuando su peso corporal es 5-20% más alto del peso normal y esperado para la raza, mientras que se considera obeso cuando su peso excede el peso estándar en más del 20%.

Perro obeso: ¿cómo podemos darnos cuenta que nuestro perro está gordo?

Cuando los lazos que cada perro tiene en los lados comienzan a no estar bien definidos o incluso desaparecen, y el tronco parece tener una forma única como de un “bloque”, debemos preguntarnos si nuestro perro no está demasiado obeso.

Siempre es bueno hacerle esta pregunta al veterinario, que realizará un examen meticuloso, con el objetivo de medir el porcentaje de la masa grasa para saber si el perro cuenta con el porcentaje de masa magra ideal, y así poder tener una evaluación completa del estado físico de nuestra mascota.

Este es un primer paso importante que lleva al dueño del perro a tomar conciencia del problema de la obesidad de su mascota: de hecho, muchos no reconocen o no admiten el sobrepeso de su perro, que en muchos casos está determinado por hábitos alimenticios incorrectos implementados por el mismo propietario.

Perro obeso: las causas de la obesidad en perros

  • Un régimen de dieta desequilibrada: con demasiada frecuencia el dueño ve en la comida una fuente de gratificación para el perro y una manera de mostrar su afecto, por lo que tiende a sobre alimentarlo, dándole demasida comida, tal vez le da muchos alimentos que no son adecuados para la mascota, o le da demasiados «premios» en forma de bocadillos y galletas, siempre que el perro lo solicite;
  • Poca actividad física: para quemar las calorías que el perro consume, así como nosotros, los seres humanos, las mascotas necesitan hacer movimiento. Muchas veces, sin embargo, el propietario, al tener muchos compromisos, no puede encontrar el tiempo necesario para caminar diariamente con su amigo cuatro patas, que termina llevando un estilo de vida demasiado sedentario y, por lo tanto, con un mayor riesgo de obesidad;
  • La esterilización o castración del perro es a menudo un factor que afecta negativamente el aumento de peso: cuando el perro se esteriliza, su metabolismo sufre cambios que provocan un aumento del apetito y, por lo tanto, una tendencia a ganar peso;
  • La pertenencia a algunas razas de perros es un elemento que predispone a la obesidad de los perros: en particular, el Golden Retriver, el Labrador, el Beagle, el perro salchicha, el Cocker Spaniel están genéticamente propensos al sobrepeso;
  • La edad es otro elemento que puede aumentar el riesgo de obesidad: cuanto más adulto sea el perro, menos deseará jugar y moverse, tal vez incluso con la aparición de enfermedades o problemas para caminar, exponiéndose así a una mayor probabilidad de convertirse en un animal que padezca de obesidad.

Perro obeso: consecuencias y problemas

Ser un perro gordo no es solo un problema estético, sino que puede causar principalmente problemas de salud importantes. Como a los humanos, de hecho, la obesidad es un factor que aumenta la incidencia de enfermedades graves, como la diabetes mellitus, en la que un mal funcionamiento del páncreas hace que el cuerpo no pueda producir la dosis correcta de insulina y, por lo tanto, regule las cantidades de azúcar en la sangre, que aumentan excesivamente, con el tiempo dañarán muchos de los órganos vitales principales, como los riñones o el corazón.

La insulina brinda la sensación de saciedad en el cerebro, por lo que una baja producción de esta hormona genera un estímulo constante que provoca hambre, dando lugar a un círculo vicioso de alimentación que es muy peligroso.

La obesidad también causa problemas cardio-circulatorios, hipertensión, dificultad para respirar, dermatitis y problemas articulares: especialmente en perros mayores, tener que soportar un peso mayor al que sus articulaciones son capaces de soportar, causa o empeora las patologías de su aparato locomotor.

Perro obeso: ¿Qué se debe hacer?

Es importante tratar de luchar, pero sobre todo para prevenir la aparición del sobrepeso y la obesidad en los perros. Para hacerlo, simplemente sigue unas pocas reglas fáciles de aplicar que, si se realizan constantemente, permitirán que tu perro pueda gozar de un estilo de vida saludable y normal.

  • Una dieta balanceada: dale a tu perro la cantidad adecuada de alimentos, dependiendo del tamaño, la raza y la edad del animal, sin ser demasiado tolerante cuando tu querido amigo de cuatro patas te mira con ojos compasivos en busca de alimento. Ocasionalmente, se le puede dar un bocadillo, pero sin exagerar y sin exceder las dosis recomendadas en los paquetes. La dieta debe balancearse también en relación con la salud y la actividad física del perro: un animal que participa con frecuencia en actividades deportivas (por ejemplo, la agilidad del perro) gastará más energía y, por lo tanto, necesitará una mayor ingesta nutricional;
  • Movimiento constante: el perro necesita siempre estar en movimiento! Nuestros “peludos” no nacen para descansar en el sofá de la casa: la actividad física regular (al menos media hora de caminata todos los días) es esencial para garantizarle al perro un estado de salud óptimo, pero también un equilibrio mental correcto. Además, un agradable paseo con nuestro mejor amigo, es una panacea también para el dueño de la mascota, que podrá compartir con su perro un momento de ocio y bienestar;
  • En los casos de obesidad resistente, en los que ni siquiera el cambio en el estilo de vida pueda ofrecer buenos resultados, el veterinario también puede prescribir medicamentos específicos, que reducen la sensación de hambre y ayudan con la absorción de grasa. Como efectos secundarios, estos medicamentos pueden causar episodios de vómitos o diarrea, pero estos síntomas generalmente desaparecen después de las primeras semanas de administración.

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