Uveítis en perros: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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La uveítis en el perro es una condición patológica que se presenta con bastante frecuencia

¿Que es la uveítis en perros? Es una enfermedad inflamatoria de la úvea, la capa intermedia entre la esclerótica y la retina. La úvea se divide en tres partes:

  1. iris
  2. cuerpo ciliar
  3. coroides.

La uveítis puede ser difusa o localizada en una o más partes de la úvea; cuando el iris y el cuerpo ciliar están afectados, se denomina uveítis anterior (la forma más común). Si la inflamación afecta a la coroides, hablamos de uveítis posterior, mientras que si todas las partes están afectadas, hablamos de panuveitis.

Clínicamente hablando, no siempre es fácil distinguir entre las diversas formas y, por lo general, cuando hablamos de uveítis en general, nos referimos a la uveítis anterior.

Uveítis en perros: causas

Las causas de la uveítis en los perros son muy numerosas y se dividen esencialmente en dos grandes categorías:

  • Infecciosas
  • No infecciosas.

Las causas infecciosas de la uveítis en perros se encuentran en poco menos del 20% de los casos. Las infecciones pueden ser de origen bacteriano (borreliosis, erliquiosis, leptospirosis, rickettsiosis), virales (hepatitis canina, moquillo, rabia y herpes virus), por hongos (aspergilosis, candidiasis, criptococosis), protozoaria (leishmaniasis), parasitaria (filariasis), y de algas (geotricosis y prototecosis).

En aproximadamente el 60% de los casos, las causas no se conocen (uveítis idiopática) y, en general, existe la presencia de una patología inmunomediada (síndrome uveodermatológico, uveítis de inducción lenta).

En otro 20% de los casos, en la base de la aparición de la uveítis hay un proceso tumoral (melanoma uveal, linfosarcomas, etc.) y en este caso se habla de uveítis neoplásica.

Es de cierta rareza la uveítis causada por traumatismos (lesiones contusas, penetrantes o perforantes), la uveítis por enfermedades metabólicas (diabetes mellitus, hipertrigliceridemia e hipertensión arterial sistémica), y la uveítis secundaria debida a la liberación de sustancia P de la rama oftálmica del nervio trigémino y las causadas por trastornos de la coagulación.

Uveítis en perros: síntomas

Los signos y síntomas de la uveítis en el perro son diversos:

  • lagrimeo más o menos intenso
  • protrusión del tercer párpado
  • cambio de color del iris
  • edema corneal (el ojo parece azulado)
  • blefarospasmo (cierre persistente e involuntario de los párpados)
  • sensibilidad a la luz
  • disminución de la agudeza visual.

El ojo afectado se muestra enrojecido y el dolor que siente el perro es particularmente intenso y se debe a la acción de las prostaglandinas que se liberan durante el proceso inflamatorio y que causan la contracción de la musculatura del iris; estas sustancias también causan la constricción de la pupila (miosis). Si el material inflamatorio permanece en la cámara anterior, puede acumularse en el ángulo de drenaje humor acuoso y esto puede determinar un glaucoma secundario.

La inflamación de la úvea también puede causar la ruptura de la barrera hemato–ocular (una barrera física que consiste en células estrechamente vinculadas entre sí para evitar que ciertas sustancias entren en el tejido retiniano), con la consiguiente acumulación de proteínas y células plasmáticas en el cuarto delantero. La ruptura de la barrera hemato–ocular provoca una opacidad del humor acuoso (efecto Tyndall).

Un signo que siempre se encuentra es la reducción de la presión intraocular; se cree que esta manifestación patológica está vinculada a una reducción en la producción de humor acuoso asociado con una mayor salida de flujo uveoescleral. Una reducción marcada en la presión ocular puede causar atrofia del bulbo.

Otras complicaciones relacionadas con la uveítis son la aparición de cataratas, la dislocación de la lente, las sinequias anteriores o posteriores (adherencias), el desprendimiento de retina y la ceguera.

Uveítis en perros: diagnóstico

No siempre la historia clínica y el examen ocular, aunque sean realizados con cuidado, son concluyentes. De hecho, muchos signos y síntomas de uveítis son comunes a otras enfermedades oculares. El diagnóstico diferencial incluye conjuntivitis, queratitis ulcerativa, episcleritis, glaucoma y síndrome de Horner (un síndrome neurológico que es el resultado de una disfunción del sistema nervioso simpático).

Una vez que se excluyen otras patologías, es necesario comprender cuál es el origen de la inflamación. Para este propósito, las pruebas de sangre y orina son realmente útiles. Si quedan dudas diagnósticas, puede considerarse el examen de una prueba conocida como angiografía o la retirada del humor acuoso con una aguja particularmente delgada.

Uveítis en perros: tratamiento

Una vez que el diagnóstico está claro, se puede continuar con el tratamiento que puede ser específico o no. Con un tratamiento específico, nos referimos al hecho de que trataremos principalmente la patología subyacente a la uveítis. En el segundo caso, el tratamiento está dirigido a reducir la inflamación ocular y prevenir adherencias y cicatrices.

Entre los fármacos utilizados en el tratamiento de la uveítis se encuentran los antiinflamatorios para uso tópico, esteroides y no; los primeros incluyen acetato de prednisolona y fosfato sódico de dexametasona, mientras que entre los últimos se debe mencionar el diclofenaco, el bromfenac, la indometacina, el flurbiprofeno y el piroxicam. El uso de estos medicamentos está contraindicado si hay úlceras corneales porque estos medicamentos retrasan la cicatrización.

En casos más severos, generalmente se usa la administración sistémica de esteroides (por ejemplo, prednisona). El tratamiento de la uveítis en perros también implica el uso de antibióticos locales (para prevenir la aparición de queratitis bacteriana), y de antibióticos sistémicos (tanto con fines profilácticos como terapéuticos si la uveítis es de origen bacteriano); en el primer caso, generalmente se utiliza el cloranfenicol, ofloxacina o tobramicina, mientras que en el segundo caso se usan amoxicilina + ácido clavulánico o cefalosporina.

Entre los fármacos utilizados en caso de uveítis, deben mencionarse los midriáticos cicloplégicos; estos son medicamentos capaces de inducir simultáneamente la cicloplegia (parálisis del músculo ciliar) y la midriasis (dilatación de la pupila). Los objetivos son esencialmente dos: el efecto midriático sirve para prevenir la formación de sinequias posteriores, mientras que la parálisis del músculo ciliar reduce el dolor asociado con el espasmo de la musculatura. Entre los midrriacticos cicloplégicos más utilizados, cabe mencionar la atropina y la tropicamida.

En el caso de perros que padezcan enfermedades inmunomediadas, la terapia puede durar largos períodos de tiempo, si no de por vida, ya que las enfermedades subyacentes se tratan con el uso de medicamentos que actúan sobre el sistema inmunitario modulando la respuesta. Si la uveítis está relacionada con la presencia de un tumor intraocular, la única posibilidad de tratamiento es la cirugía.

Uveítis en perros: pronóstico

El pronóstico está influenciado por varios factores: la causa de la enfermedad, las áreas afectadas, la extensión de la inflamación y su duración, el inicio de las complicaciones, así como el adecuado y puntual tratamiento.

Las posibilidades de una recuperación completa son mayores en los casos en que la inflamación es leve o moderada y si era posible diagnosticar con precisión la causa del trastorno y si, obviamente, esto se puede tratar con éxito.

La uveítis anterior severa y recurrente no tiene un buen pronóstico.

En el caso de la uveítis infecciosa, el pronóstico se relaciona con el agente causal; La uveítis bacteriana, si se trata de manera temprana y agresiva, tiene un buen pronóstico, mientras que la uveítis de hongos y algas generalmente tiene un pronóstico menos favorable.

La uveítis por tumores intraoculares primarios generalmente tienen un buen pronóstico, ya que casi siempre es una neoplasia benigna. El caso de la uveítis ligada a tumores intraoculares metastásicos o multicéntricos es diferente.